viernes, 30 de enero de 2026

Cuando satanás insinua la mente de los jóvenes... - San Juan Bosco

 El primer engaño que el demonio suele utilizar para engañar a las almas de los jóvenes es el desánimo.

«¿Cómo es posible - insinua el maligno - que puedas por cincuenta, sesenta o más años vivir en la virtud y lejos de los placeres?».
Cuando el demonio te sugiere esto, tú le respondes así: «¿Quién me asegura que yo llegaré hasta esa edad? Mi vida está en las manos de Dios y puede que hoy sea el último día de mi vida. Cuántos muchachos de mi edad ayer estaban alegres y llenos de salud y hoy ya están en la tumba! ¿Y no podría suceder lo mismo a mí también? E incluso si tuviera que fatigar algunos años por el Dios, ¿no seré recompensado de manera sobreabundante por una eternidad de gloria y de alegría en el Paraíso?».
El segundo engaño del demonio es hacerte creer que la vida santa te hará caer en la tristeza.
«Eres joven - insinua el demonio - y si te pones a pensar en la eternidad y en el Infierno te volverás melancólico e incluso podrías volverte loco».
A estas insinuaciones tú responderás así: «Es verdad que el pensamiento de una eternidad infeliz y de un suplicio que no terminará es un pensamiento sombrío y aterrador, pero si puede volverme loco al solo pensar en vosotros, ¿qué será el ir? Es mejor pensar ahora y no caernos en el futuro, que alejar ahora el pensamiento y luego caer en él para la eternidad!».
Por otro lado, querido joven, si el pensamiento del Infierno nos llena de terror, el pensamiento del Paraíso nos llena de alegría.
Los santos, en efecto, aun pensando en la eternidad de las penas no eran tristes, sino alegres, porque tenían confianza de evitarlas viviendo siempre en paz con Dios.
 ¡Entonces, ten valor!
Prueba a servir al Señor y verás lo dulce y suave que es amarlo con todo tu corazón.

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