Llamamos la Navidad del Señor el día en que la sabiduría de Dios se manifestó en un niño y el Verbo de Dios, que se expresa sin palabras, emitió llantos humanos. La divinidad oculta en aquel niño fue, sin embargo, señalada a los Magos por medio de una estrella y anunciada a los pastores por la voz de los ángeles. Con esta fiesta que se celebra cada año celebramos el día en que se cumplió la profecía:
La verdad ha salido de la tierra y la justicia del cielo" (Sal 84, 12).
La Verdad que está en el seno del Padre ha surgido de la tierra para que estuviera también en el seno de una madre.
La Verdad que sostiene el mundo entero ha surgido de la tierra para ser sostenida por manos de mujer.
La Verdad que alimenta incorruptiblemente la bienaventuranza de los ángeles ha surgido de la tierra para ser amamantada por un seno de mujer.
La Verdad que el cielo no es suficiente para contener ha surgido de la tierra para ser acostada en un pesebre. Con la ventaja de que un Dios tan sublime se ha hecho tan humilde? Ciertamente con ninguna ventaja para sí mismo, pero con gran ventaja para nosotros, si creemos.
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