Un día, la piedra dijo: «¡Soy la más fuerte!». Oyendo esto, el hierro dijo: «¡Soy más fuerte que tú! ¿Quieres verlo?». Inmediatamente, los dos lucharon hasta que la piedra se convirtió en polvo.
El hierro dijo a su vez: «¡Yo soy el más fuerte! Oyendo, el fuego dijo: «¡Yo soy más fuerte que tú! ¿Lo quieres ver?». Entonces los dos pelearon hasta que el hierro se fundió.
El fuego dijo a su vez: «¡Sí que soy fuerte!». Oyendo esto, el agua dijo: «¡Soy más fuerte que tú! Si quieres te lo demuestro». Entonces, lucharon hasta que el fuego se extinguió.
El agua a su vez dijo: «¡Yo soy la más fuerte!». Oyendo el sol dijo: «¡Lo soy aún más fuerte! ¡Mira!». Los dos lucharon hasta que el sol hizo evaporar el agua.
El sol dijo a su vez: «¡Yo soy el más fuerte!». Oyendo esto, la nube dijo: «¡Soy aún más fuerte! ¡Mira!». Los dos pelearon hasta que la nube ocultó el sol.
La nube a su vez dijo: «¡Yo soy la más fuerte!». Pero el viento dijo: «¡Soy más fuerte que tú! Te lo demuestro». Entonces los dos lucharon hasta que el viento sopló la nube y desapareció.
El viento a su vez dijo: «¡sí, que soy fuerte!». Los montes dijeron: «¡Nosotros somos más fuertes que tú! ¡Mira!». Enseguida los dos lucharon hasta que el viento quedó atrapado entre las cadenas de los montes.
Las montañas, a su vez, dijeron: «¡Somos los más fuertes!». Pero al oírlos, el hombre dijo: «¡Soy más fuerte que vosotros! Y si queréis verlo ... ». El hombre, dotado de gran inteligencia, perforó los montes, impidiendo que bloquearan el viento. Dominando el poder de los montes, el hombre proclamó: «¡soy la criatura más fuerte que existe!».
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