Ayer asistí a misa, en El Domingo de la Divina Misericordia. Y me ocurrió algo extraño. A mitad de la misa algo me hizo ver mis pies. Creo que cuando estaba a punto de incarme. Fue entonces cuando la vi. Una pequeña gota roja de sangre, cerca del tobillo más o menos al centro del pie. Ahí la dejé. Cuando terminó la misa intenté limpiarla con el dedo, pero luego tuve que limpiarme el dedo porque necesitaba recoger el Evangelario y el Leccionario, que es de donde leímos las lectuars de la misa. Después de recogerlos fui al baño y me limpié la sangre con papel. Me dice mi hermana que ya le ha pasado a ella, que muy posiblemente me lastimé con el reclinatorio, supongo que al levantarlo con el pie. La gota de sangre estaba justo arriba de una vena, asi que me la he de haber lastimado un poco. Ya en el carro pensaba, wow, yo me asusté con una gota de sangre que no causó dolor, que solo dejo una pequeña marca en mi pie, y pensé en las llagas de Jesús. Sus manos y sus pies taladrados por los clavos. Su herida en el costado. Y cuanta sangre perdió, se dice que fue toda. Esas llagas que ayer le pedía a Tomás de introducir su mano en ellas. "Dichosos los que creen sin haber visto", le dice. Y esto podemos tomarlo como que habla de nosotros. Sin embargo nos dice el diacono, que Tomás no creía no por no haber visto a Jesús, sino porque lo buscaba fuera de la comunidad de los apóstoles. Y nos dice que nosotros hacemos eso muchas veces, buscamos a Dios fuera de nuestra comunidad de fe. Y entonces necesitamos verlo, tener un encuentro con Él para creer. Y que encuentro más cercano que Jesús Eucaristía, que nos hace exclamar como Santo Tomás: Señor mio y Dios mio. Ayer también asistí al rezo de la coronilla de la Divina Misericordia con el Santisimo expuesto, es decir, Jesús presente en la Ostia Consagrada, Su Alma, Cuerpo, Sangre, y Divinidad. Y recordé haber leído que cuando el Santisimo está presente los demonios no pueden entrar y con una hora de adoración al Santisimo pierden muchas almas. Y como cuando Jesús está presente en el Santisimo está el lugar lleno de angeles. Nosotros ofrecimos la coronilla por la paz del mundo y por intenciones personales.
La luz que a través de las sombras logra llegar hasta el jardín de mi vida, mis pétalos
Aroma de Luz...La Tierra Sonríe Floreciendo...
lunes, 13 de abril de 2026
Un Domingo
domingo, 5 de abril de 2026
Resucitó
Resucitó
Saltad de gozo
La tumba vacía está
El reina ya por siempre.
Y con su resurrección
Nos muestra las primicias
Del día de la resurrección al final de los tiempos.
Cuando abra nuestra tumba y nos levante de entre los muertos.
Si Él, Jesús,
Nuestra esperanza.
viernes, 3 de abril de 2026
Consideraciones y afectos sobre la Pasión - S. Alfonso María de Liguori
Ecce rex tuus venit tibi mansuetus sedens super asinam, et pullum filium subiugalis (Matth. XXI, 5).
Nuestro Redentor, acercándose ya el tiempo de su Pasión, parte desde Betania para entrar en Jerusalén. Consideremos aquí la humildad de Jesucristo al querer entrar en aquella ciudad sobre un asno, aquel que es el rey del cielo.
Oh Jerusalén, he aquí tu rey como a ti viene humilde y manso. No temas que él venga para reinar sobre ti y para apoderarse de tus riquezas, mientras que todo amor y piedad viene para salvarte y darte la vida con su muerte. Mientras tanto, aquel pueblo que ya hacía tiempo que lo veneraba por los milagros y especialmente por el último hecho de la resurrección de Lázaro, va a su encuentro. Otros esparcen sus ropas en el camino por donde él pasa, y otros esparcirán ramas de árboles para honrarlo. ¡Oh, quién hubiera dicho entonces que aquel Señor recibido con tantos honores debía aparecer allí dentro de pocos días como condenado a muerte con una cruz en el hombro!
Mi querido Jesús, entonces queríais hacer esta entrada tan gloriosa, pues cuanto mayor fue el honor que recibisteis, tanto más ignominiosa fuese vuestra Pasión y muerte. Las alabanzas que ahora os da esta ingrata ciudad, dentro de pocos días la canará en injurias y maldiciones.
Ahora te dicen: Hosanna filio David, benedictus qui venit in nomine Domini (Matth. XXI, 9): Gloria a ti, Hijo de David, que seas bendecido siempre, porque vienes por nuestro bien en el nombre del Señor. Y luego levantarán las voces diciendo: Tolle, tolle, crucifigeum: Pilato, dirán, toglici ante los ojos este telón, pronto lo crucificarán y no dejaremos que se vea más.
Ahora se despojarán de sus ropas, y luego os despojarán de las vuestras para flagelaros y crucificaros. Ahora cogerán las palmeras para ponerlas debajo de vuestros pies, y luego tomarán ramas de espinas para cortaros la cabeza. Ahora os dan muchas bendiciones, y luego os dirán muchas contumelías y blasfemias. Venes tú, alma mía, y dile con afecto y gratitud: Benedictus qui venit in nomine Domini. - Amado mi Redentor, sé bendecido siempre, pues has venido a salvarnos; si no vinieras, todos nosotros estaríamos perdidos. Et ut appropinquavit, videns civitatem, flevit super illam (Lucas XIX, 14).
Jesús, cuando estuvo cerca de aquella ciudad infeliz, la miró y lloró, considerando la ingratitud y la ruina de ella. - Ah, mi Señor, mientras lloráis entonces sobre la ingratitud de Jerusalén, lloráis aún sobre mi ingratitud y sobre la ruina de mi alma. Amado mi Redentor, vosotros lloráis al ver el daño que yo mismo me he hecho en desquitaros de mi alma y en obligaros a condenarme al infierno, después de que hayáis muerto para salvarme; dejad llorar a mí, pues solo a mí me toca llorar, Considerando el mal que os he hecho al ofenderos y separarme de vosotros después de que me habéis amado tanto!
Padre Eterno, por aquellas lágrimas que vuestro Hijo derramó entonces sobre mí, dadme dolor de mis pecados. Y vosotros, oh amoroso y tierno Corazón de mi Jesús, tened piedad de mí, mientras que yo aborrezco sobre todo mal los detestos que os he dado, y resuelvo no amar a nadie más que a vosotros. Cuando Jesucristo entró en Jerusalén, después de haberse esforzado todo el día en predicar y curar enfermos, al caer la tarde no había quien le invitara a descansar en su casa. casa: para que él se viera obligado a retirarse de nuevo a Betania. Mi dulce Señor, si los otros te rebajan, yo no te rebajaré. Ya hubo un tiempo en que yo fui ingrato y os despedí de mi alma; pero ahora aprecio más estar unido con vosotros que poseer todos los reinos del mundo. Dios mío, ¿quién me separará de tu amor?
lunes, 30 de marzo de 2026
Flores moradas
Hay en mi jardín unos árboles de ornato que florecen con espigas de flores moradas cada año. No se como se llama. Este año mi hermano pidió a mi hermana no podarlos. Entonces, los árboles se encuentran ahora verdes, pero sin flores. Las espigas del año pasado aún se están en los árboles, pero secas, me parece que aún con semillas dentro. Y pensaba que así pasa con nuestra alma, tenemos que podar todo lo seco, para que aparezcan nuevas flores. Nuestros árboles, si mal no recuerdo, aún sin podar florecen en el verano, pero no antes de que caigan las espigas ya secas. Y a veces Dios tiene que hacer la poda por nosotros, en nuestras vidas, para que caiga todo aquello que no florece. Por ahí leí que hay que aceptar el proceso. Dios tiene un propósito para cada evento de nuestras vidas, y a veces ese evento es podar todo lo que ya esta seco, y a veces duele porque recordamos las flores del pasado, pero si queremos que esas flores vuelvan, hay que necesariamente, dejar ir las flores secas del pasado.
martes, 17 de marzo de 2026
Oración - Todo es Tuyo Señor
Todo, Señor, es tuyo: mi fragilidad y mi posibilidad, mis pasos, mis intentos, mi entrega, mis caídas, mis sueños, mis miedos, mi historia, mi futuro, mi presente, mi cuerpo, mi mente, mi fe, mis deseos, mis palabras, mi mirada, mis manos, mis pies.
Todo, Señor, es tuyo y a Ti lo torno porque bien conozco mi debilidad y conozco también tu inmenso amor, tu misericordia, tu paciencia, tu espera, tu entrega.
Dame, Señor, tu amor y gracia, que esto me basta para vivir el hoy, para perdonarme mis fallos, para confiar en Ti, para agradecer mi vida y la de la gente querida, para esperar sin desesperar, para ser y estar hoy aquí, sin máscaras, sin huir, sin prisas, sin miedo, sin otra cosa que el corazón sabiéndose amado en Ti. Amén.
lunes, 16 de marzo de 2026
Ceguera Espiritual
Este domingo el Evangelio relata el encuentro de Jesús con el ciego de nacimiento. El sacerdote nos dijo que este relato hace preguntarnos si hemos estado ciegos a los más necesitados a nuestro alrededor. Nuestro encuentro con Jesús debe hacer eso abrirnos los ojos a las necesidades de los demás. También nos recuerda no ser como los fariseos, que eran ciegos aunque veian, es decir, que se habian hecho un Dios a su medida, sin realmente seguir los mandamientos de Dios, y sin aceptar a Jesús como el Mesias. Pidamos a Dios que nos quite la ceguera espiritual y veamos en donde no estamos siguiendo a Jesús y en donde necesitamos abrir nuestros ojos a las necesidades de nuestro prójimo, no solo materiales, pero espirituales y emocionales.
lunes, 9 de marzo de 2026
La Samaritana
Arrivo al pozo
Con todas mis cargas y mis caidas
Y llegas Tú
Y de pronto me haces ver el fondo de mi alma
Que sedienta te ha encontrado
Y esta tierra seca dentro de mi
Pide Tu agua
Me ofreces agua viva
Y rellenas mis grietas
Y vuelve a florecer ésta sierva tuya
Que te reconoce como
Su Mesias y Salvador.
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