La vida está en constante movimiento. Y como dice un dicho popular no hay mal que dure cien años ni persona que lo aguante. Me recuerda a una pelicula donde un chico le decía a su amiga que no comprendía porque existía el dolor. Ella le respondió que sin el dolor tampoco existiría la compasión. Y es verdad también que todos tenemos una cruz que llevar, unos más pesada que otros. Y a los que la tenemos mas liviana Dios nos muestra personas para que como Simon de Cirene, les ayudemos a cargar sus cruces, aunque sea tan solo por un momento. Y muchas veces quisieramos no tener que cargar con nuestras propias cruces, pero hay que orar como Jesús, que aunque pidió a Dios que pasara de Él la copa, sin embargo agregó: pero que no se haga mi voluntad sino la tuya. Asi es como debemos de rezar, aceptando la voluntad del Padre, sabiendo que siempre obra para bien de las cosas que parecen mal para nosotros. Y como ejemplo Jesús, que tuvo que morir para que nosotros tuvieramos la esperanza de la salvación y de vida eterna. Apenas leí que el bien que Dios obra no es necesariamente para nuestra comodidad pero para nuestro bienestar espiritual.
Romanos 8:28
28 Sabemos, además, que Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio.
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