Hay en mi jardín unos árboles de ornato que florecen con espigas de flores moradas cada año. No se como se llama. Este año mi hermano pidió a mi hermana no podarlos. Entonces, los árboles se encuentran ahora verdes, pero sin flores. Las espigas del año pasado aún se están en los árboles, pero secas, me parece que aún con semillas dentro. Y pensaba que así pasa con nuestra alma, tenemos que podar todo lo seco, para que aparezcan nuevas flores. Nuestros árboles, si mal no recuerdo, aún sin podar florecen en el verano, pero no antes de que caigan las espigas ya secas. Y a veces Dios tiene que hacer la poda por nosotros, en nuestras vidas, para que caiga todo aquello que no florece. Por ahí leí que hay que aceptar el proceso. Dios tiene un propósito para cada evento de nuestras vidas, y a veces ese evento es podar todo lo que ya esta seco, y a veces duele porque recordamos las flores del pasado, pero si queremos que esas flores vuelvan, hay que necesariamente, dejar ir las flores secas del pasado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario