Este domingo el sacerdote nos dijo algo que me puso a pensar: dijo que nuestra fe en Jesucristo no es personal, es decir que debemos llevar nuesta fe a los demás y siempre poner ante todo, como dice el primer mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas. Nos dió el ejemplo de San Thomas More, que es patrono de los políticos. San Thomas Mooe tuvo un alto puesto en la corte inglesa en el reynado de Henry VIII, pero cuando el rey se autoproclamó jefe de la Iglesia Anglicana y se separó de la iglesia católica, San Thomas More renunció. Esemismo año fue encarcelado y el año siguiente fue decapitado. Nos dice el padre que para San Thomas More su fe no era personal. También nos recordó a San Jose Sanches Del Rio, que fue fusilado mientras gritaba ¡Viva Criso Rey! durante la guerra de los Cristeros en México, para él tampoco su fe era un asunto personal. Debemos proclamar siempre que Cristo es el rey de nuestras vidas y llevar ésta fe a los demás, que el reyno de Jesús no es de este mundo, y en su reino ya nos tiene preparado un lugar donde ya no habrá lágrimas, donde Él reina por los siglos de los siglos.
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