El Reino de los Cielos se parece, nos dice Jesús a un comerciante de joyas finas que al encontrar una perla de gran valor va y vende todo lo que tiene y la compra. En la oración de ofrenda que se proyecta en la pared, decía que la perla de gran valor es Jesús y nos sugería pedit a Dios de dejar todo lo que nos impide adquirir esa perla y seguir a Jesús. Tal vez es el consumo de bebidas alcoholicas, el consumismo, el orgullo, el chisme, el sexo, la mentira, las drogas, la vanidad, la avaricia, o tal vez errores que hemos cometido en nuestra vida, pecados recurrentes. Jesús vale vender todo eso y emprender una nueva vida detrás de Él. No tengas miedo, con Jesús, de su mano, todo es posible, ten fe y trata de adquirir esa perla que nos promete el Reino de los Cielos.
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