Este domingo Jesús habla sobre la parábola del sembrador en el Evangelio. El diácono nos dice que debemos de preguntarnos que clase de tierra somos y quitar de nuestra tierra todo eso que impide que la semilla de fruto. Ya sean las piedras del resentimiento o la indiferencia, las espinas de nuestros problemas y preocupaciones. Aunque también leí en una oración que también nosotros debemos de procurar ser semilla para los demás. Y es que así debe de ser debemos primero ser tierra fertil al Evangelio de Jesús para dar fruto y de ese fruto sacar la semillas y llevarlas a otros para que asi mismo ello también den fruto y siembren su propia semilla.
Les dejo un canto o parte del canto que cantó el coro el domingo.
Sois la semilla que ha de crecer
Sois antorcha que ha de brillar
Sois aguijón y caricia a la vez
Amigos que voy a enviar.
Ir amigos por el mundo
Anunciando el amor
Sembradores de la vida
De la paz y el perdón.
Ser amigos los testigos
de mi resurrección,
Id llevando mi presencia
Con vosotros estoy.
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