martes, 2 de junio de 2026

Un poco de azúcar

 Faltaban cinco minutos, a las dieciséis!

Treinta niños, todos de Quinto Grado, esa tarde, estaban, excepcionalmente, inquietos: agitados, emocionados, ruidosos, ruidosos...

A las dieciséis horas, en punto, llegó la maestra, para comenzar el examen escrito, de Catecismo: los promovidos serían admitidos, a la Primera Comunión, exactamente una semana después!

Inmediatamente, un silencio general cayó en la sala donde estaban sentados los niños, esperando las preguntas!

Primera pregunta:

"¿Quién puede decirme, con sus propias palabras, ¿quién es Dios?", comenzó, dictando, la maestra...

Segunda pregunta:

"¿Cómo saben que Dios existe si nadie lo ha visto?".

Después de veinte minutos, todos habían entregado las respuestas!

La maestra leyó, una a una, las primeras veintinueve: eran, más o menos, repetición de palabras dichas, y escuchaba, ¡muchas veces!

"¡Dios es nuestro Padre: ha hecho la tierra, el mar y todo lo que existe!".

Las respuestas eran correctas, por lo que se habían ganado la promoción, en la Primera Comunión...

Luego, llamó a Ernestino, un pequeño, vistoso, niño rubio: lo hizo acercarse a su mesa, y le entregó su folio, diciéndole leerlo, en voz alta, delante de todos sus compañeros!

Ernestino, temiendo una fuerte humillación, delante de toda la clase, con el consiguiente rechazo, comenzó a llorar...

La maestra le tranquilizó, ¡y lo animó!

Sintiendo, Ernestino, leyó: "¡Dios es como el azúcar, que mamá, cada mañana, disuelve en la leche, para prepararme el desayuno! Yo no veo el azúcar, en la taza, pero, si mamá no lo pone, enseguida siento la falta... ¡Dios es así, aunque no lo veamos! Si él no está, nuestra vida es amarga: ¡es sin sabor!".

Un fuerte aplauso llenó el aula, y la maestra agradeció a Ernestino, por la respuesta, tan original, sencilla, y verdadera...

Luego, completó: "¡Mirad, niños, lo que nos hace sabios no es el saber muchas cosas, sino el estar convencidos de que Dios forma parte de nuestra vida!".

"Si nuestra vida es amarga, tal vez, es porque falta el azúcar...".

De leggoerifletto.blogspot.com

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