Ya he hablado de los primeros cuatro pilares de la espiritualidad católica: la confesión, la oración, la Biblia y la misa. El quinto pilar es el ayuno. Nos dice el autor que para lograr la felicidad necesitamos autodominio. Es aquí donde el ayuno nos puede ayudar a tener una buena disciplina. El cuerpo, nos dice, nos pide muchas cosas: bañarnos, dormir, comer, etc. Entonces el ayuno nos ayuda a que el cuerpo sea nuestro siervo y no nuestro amo. Nos ayuda también a frenar el impulso al pecado habitual, pues aprendemos a decir no al pecado. Nos dice que en el Antiguo Testamento lo hacian para orar y pedir algo a Dios. Por eso debemos practicar el ayuno no solo cuando lo pide la iglesia sino cuando necesitemos regresar a Dios.
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