miércoles, 15 de junio de 2016

Oración de San Agustín a Jesús





Oración de San Agustín a Jesús

Señor Jesús, que me conozca a mi
y que te conozca a Ti,
Que no desee otra cosa sino a Ti.
Que me odie a mí y te ame a Ti.
Y que todo lo haga siempre por Ti.
Que me humille y que te exalte a Ti.
Que no piense nada más que en Ti.
Que me mortifique, para vivir en Ti.
Y que acepte todo como venido de Ti.
Que renuncie a lo mío y te siga sólo a Ti.
Que siempre escoja seguirte a Ti.
Que huya de mí y me refugie en Ti.
Y que merezca ser protegido por Ti.
Que me tema a mí y tema ofenderte a Ti.
Que sea contado entre los elegidos por Ti.
Que desconfíe de mí
y ponga toda mi confianza en Ti.
Y que obedezca a otros por amor a Ti.
Que a nada dé importancia sino tan sólo a Ti.
Que quiera ser pobre por amor a Ti.
Mírame, para que sólo te ame a Ti.
Llámame, para que sólo te busque a Ti.
Y concédeme la gracia
de gozar para siempre de Ti. 
Amén.

martes, 14 de junio de 2016

San Agustin - Sermo CCXLI







"Pregunta a la belleza de la tierra, pregunta a la belleza del mar, pregunta a la belleza del aire dilatado y difuso, pregunta a la belleza del cielo, pregunta al ritmo ordenado de los astros; pregunta al sol, que ilumina el día con su fulgor; pregunta a la luna, que mitiga con su resplandor modera la oscuridad de la noche que sigue al día; pregunta a los animales que se mueven en el agua, que habitan la tierra y vuelan en el aire; a las almas ocultas, a los cuerpos manifiestos; a los seres visibles, que necesitan quien los gobierne, y a los invisibles, que los gobiernan. Pregúntales. Todos te responderán: "Contempla nuestra belleza". Su belleza es su confesión. ¿Quién hizo estas cosas bellas, aunque mudables, sino la Belleza inmutable?" (Sermo CCXLI, 2: p l38, 1134) San Agustin.

miércoles, 8 de junio de 2016

1 Juan 4:16-18




1 Juan 4:16-18

16 Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.
17 La señal de que el amor ha llegado a su plenitud en nosotros, está en que tenemos plena confianza ante el día del Juicio, porque ya en este mundo somos semejantes a él.
18 En el amor no hay lugar para el temor: al contrario, el amor perfecto elimina el temor, porque el temor supone un castigo, y el que teme no ha llegado a la plenitud del amor.


Pensamiento:  Quien ama a Dios, hace su voluntad y se resigna a su voluntad en su vida.  Entonces, ¿por qué ha de temer?  Dios es misericordioso y nos ama, por eso envió a Jesucristo a salvarnos, pues ya tenía un plan para que acercandonos a Jesús, pudieramos alcanzarlo a El.  Si amamos a Dios, es porque El nos amo primero, pues El es amor, entonces, no debemos temer, porque Dios solo quiere lo mejor para nosotros.  Y tengamos en cuenta que el enemigo no quiere que tengamos confianza en el amor de Dios, entonces cuando sintamos duda o miedo es el enemigo quien quiere vernos tristes y dudando del amor de Dios.  Tampoco debemos vanagloriarnos, pero debemos permanecer en la humildad reconociendo el gran amor de Dios para con nosotros.



viernes, 3 de junio de 2016

Carta de Santiago 2:12-26

Carta de  Santiago 2:12-26

12 Hablen y actúen como quienes deben ser juzgados por una Ley que nos hace libres.
13 Porque el que no tiene misericordia será juzgado sin misericordia, pero la misericordia se ríe del juicio.
14 ¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo?
15 ¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana desnudos o sin el alimento necesario,
16 les dice: «Vayan en paz, caliéntense y coman», y no les da lo que necesitan para su cuerpo?
17 Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta.
18 Sin embargo, alguien puede objetar: «Uno tiene la fe y otro, las obras». A ese habría que responderle: «Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe»
19 ¿Tú crees que hay un solo Dios? Haces bien. Los demonios también creen, y sin embargo, tiemblan.
20 ¿Quieres convencerte, hombre insensato, de que la fe sin obras es estéril?
21 ¿Acaso nuestro padre Abraham no fue justificado por las obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
22 ¿Ves como la fe no estaba separada de las obras, y por las obras alcanzó su perfección?
23 Así se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó en Dios y esto le fue tenido en cuenta para su justificación, y fue llamado amigo de Dios.
24 Como ven, el hombre no es justificado sólo por la fe, sino también por las obras.
25 ¿Acaso Rahab, la prostituta, no fue justificada por las obras, cuando recibió a los mensajeros y les hizo tomar otro camino?
26 De la misma manera que un cuerpo sin alma está muerto, así está muerta la fe sin las obras.

Dios es misericordioso para con nosotros y nos pide ser misericordiosos con los demás.  Asi como El nos ha amado debemos amar a los demás, pues la misericordia, como la entiendo, es una manifestación de amor hacia el prójimo.  Además debemos tener en cuenta que ser misericordiosos es una forma de vivir nuestra fe, pues al amar al prójimo, estamos demostrando nuestro amor por Jesucristo, que es Dios, que quiere ser amado asi.  Jesús se nos esconde en los necesitados ya sea de necesidad espiritual o corporal, y quiere que ayudemos a sus "hermanos menores".  Amar al prójimo como El nos ha amado, El, que dió su vida por nosotros.  Así es como quiere que actuemos.  A continuación una lista de las obras de misericordia que nos da la iglesia. Hagamos así y seamos amigos de Dios. Y recordemos que los que sean misericordiosos alcanzaran misericordia y como el amor borra una cantidad de pecados.






OBRAS CORPORALES DE MISERICORDIA
1. Dar de comer al hambriento
2. Dar de beber al sediento
3. Dar posada al necesitado
4. Vestir al desnudo
5. Visitar al enfermo
6. Socorrer a los presos
7. Enterrar a los muertos


OBRAS ESPIRITUALES DE MISERICORDIA
1. Enseñar al que no sabe
2. Dar buen consejo al que lo necesita
3. Corregir al que está en error
4. Perdonar las injurias
5. Consolar al triste
6. Sufrir con paciencia los defectos
de los demás
7. Rogar a Dios por vivos y difuntos

viernes, 27 de mayo de 2016

La Imitación de Cristo, Oración para los malos pensamientos

Libro III
Capítulo XXVI 
Oración para los malos pensamientos. 

Señor, no te alejes de mí: Dios mio, mira en mi favor, que se han levantado contra mí vanos pensamientos y grandes temores, que afligen mi ánima. ¿Cómo pasarê sin lesión? ¿Cómo los destruirê? 

Yo irê (dice Dios) delante de tí, y humillarê los soberbios de la tierra, abrirê la puerta de la cárcel, y revelarte he los secretos de las cosas escondidas. 

Hazlo así, Señor, como lo dices, y huyan de tu presencia todos los malos pensamientos. Esta es mi esperanza y singular consolación confiar de tí, y llamarte de todas mis entrañas, y esperar en paciencia tu consolación. 






miércoles, 25 de mayo de 2016

La Imitación de Cristo - Cómo Debemos Tener Paciencia con Humildad


Libro Segundo
Capitulo 2
Cómo Debemos Tener Paciencia con Humildad


No tengas en mucho quien es por tí o contra tí; mas ten cuidado que sea Dios contigo en todo lo que haces. Ten buena conciencia, y Dios te defenderá. Al que Dios quiere ayudar no le podrá dañar la malicia de alguno. 

Si tú sabes callar y sufrir, sin duda verás el favor de Dios. El sabe bien el tiempo y la manera de librarte; y por esto te debes ofrecer a él en todo. A Dios pertenece ayudar y librar de toda confusión. Algunas veces conviene para nuestra humildad que otros sepan nuestros defectos, y los reprendan. Cuando el hombre se humilla por sus defectos, entonces fácilmente aplaca y mitiga los otros, y satisface a los que están airados con él.

Dios defiende y libra al humilde, y al humilde ama y consuela: al humilde se inclina, y al humilde da grande gracia, y después de su abatimiento lo levanta a la honra. Al humilde descubre sus secretos, y le trae dulcemente a sí, y le convida. El humilde, recibida la injuria y afrenta, está en mucha paz; porque está en Dios, y no en el mundo. No pienses haber aprovechado algo, si no te estimas por el más bajo de todos.