sábado, 23 de abril de 2016

Salmo 139 y Tú Me Conoces de la Hermana Glenda


SALMO 139
Del maestro de coro. De David. Salmo.
Señor, tú me sondeas y me conoces
2 tú sabes si me siento o me levanto;
de lejos percibes lo que pienso,
3 te das cuenta si camino o si descanso,
y todos mis pasos te son familiares.
4 Antes que la palabra esté en mi lengua,
tú, Señor, la conoces plenamente;
5 me rodeas por detrás y por delante
y tienes puesta tu mano sobre mí;
6 una ciencia tan admirable me sobrepasa:
es tan alta que no puedo alcanzarla.
7 ¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu?
¿A dónde huiré de tu presencia?
8 Si subo al cielo, allí estás tú;
si me tiendo en el Abismo, estás presente.
9 Si tomara las alas de la aurora
y fuera a habitar en los confines del mar,
10 también allí me llevaría tu mano
y me sostendría tu derecha.
11 Si dijera: «¡Que me cubran las tinieblas
y la luz sea como la noche a mi alrededor!»,
12 las tinieblas no serían oscuras para ti
y la noche será clara como el día.
13 Tú creaste mis entrañas,
me plasmaste en el seno de mi madre:
14 te doy gracias porque fui formado
de manera tan admirable.
¡Qué maravillosas son tus obras!
Tú conocías hasta el fondo de mi alma
15 y nada de mi ser se te ocultaba,
cuando yo era formado en lo secreto,
cuando era tejido en lo profundo de la tierra.
16 Tus ojos ya veían mis acciones,
todas ellas estaban en tu Libro;
mis días estaban escritos y señalados,
antes que uno solo de ellos existiera.
17 ¡Qué difíciles son para mí tus designios!
¡Y qué inmenso, Dios mío, es el conjunto de ellos!
18 Si me pongo a contarlos,
son más que la arena;
y si terminara de hacerlo,
aún entonces seguiría a tu lado.
19 ¡Ojalá, Dios mío, hicieras morir a los malvados
y se apartaran de mí los hombres sanguinarios,
20 esos que hablan de ti con perfidia
y en vano se rebelan contra ti!
21 ¿Acaso yo no odio a los que te odian
y aborrezco a los que te desprecian?
22 Yo los detesto implacablemente,
y son para mí verdaderos enemigos.
23 Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior;
examíname y conoce los que pienso;
24 observa si estoy en un camino falso
y llévame por el camino eterno.


viernes, 1 de abril de 2016


Alguna vez me preguntaron por mi fe, no recuerdo la pregunta, pero si la respuesta.  Dije que mi fe me daba la esperanza de volver a ver a mis seres queridos otra vez en el cielo.  Y es que si Jesús esta vivo, también lo están todos aquellos que creyeron en El.  Y algún día resucitarán a la vida eterna, aunque algunos ya gozan en la gloria de Dios.  Recuerdo que de niña me daba miedo dormir, pensaba que tal vez no volvería a despertar y me espantaba la idea de ya no existir, aún no comprendía la Pascua, aún no tenía fe.  Así que no fue hasta que comprendí que si moría no dejaría de existir, que aprendí a dormir tranquila. 

viernes, 26 de febrero de 2016

Aprender a Callar


Estoy enferma, mi voz no se escucha, esta obstruida mi garganta.  Solía pensar que de todo podemos aprender algo.  Ahora mi enfermedad me dice que calle, que escuche, que deje a un lado los problemas y contemple la grandeza de Dios, su amor incondicional.  El domingo, a pesar o por mi gripa, que apenas empezaba, mi cerebro se relajo, y disfrute de la misa como hace mucho no lo hacía.  Casi no canté, como suelo hacerlo, pero escuché, me envolví en el amor de Dios, que me alejaba de cualquier distracción.  Y este domingo me tocaba proclamar Su Palabra, pero Dios me ha dicho que calle, que escuche, que aprenda y tal vez que me llene de humildad, pues casi me glorío de casi  siempre estar dispuesta.  Y lo estoy, pero Dios es quien decide y esta vez, callaré, escucharé, y si Dios así lo permite, viviré una misa sin mi canto.  Y a propósito de la Cuaresma, Dios nos pide que este espacio de tiempo lo usemos para reflexionar, que nos alejemos de las distracciones de la vida cotidiana y nos acerquemos a El, que siempre espera, y nunca se cansa de llamarnos a la conversión.  Nos pide que hagamos una pausa en nuestra vida y observemos nuestro camino:   el que hemos dejado atrás y al que nos dirigimos, para que no nos alejemos del único camino que vale la pena, el de seguir a Jesucristo.  Nos pide escucharlo.


Y ahora, recordando, me doy cuenta que nosotros presenciamos lo que el Evangelio nos presentaba el domingo pasado.  Jesús se aparece entre nosotros en la Eucaristía, y hay que tener ojos que vean y oídos que oigan para reconocerlo, para hacer caso a las palabras de Dios Padre:   “Este mi Hijo amado, escúchenlo”.   Ojala y no esperemos la enfermedad para acercarnos a El, y lo hagamos desde ahora, agradeciéndole el gran amor que ya nos mostró en su Hijo Jesús.

lunes, 18 de enero de 2016

2016


Dios mío gracias te doy
Por el año pasado
Por sus alegrías y tristezas también.
Te pido en este año
Que comienza
Seas Tú quien guie mis pasos
Y me des la fe que acepta
Todo, pues proviene de ti
De tu misericordia
De tu amor infinito.
Y si has de corregirme
Haz que regrese a Ti
Con la humildad
Del hijo que al fin regresa al Padre.
Con la voluntad plena
De seguirte solo a Ti,
A tu hijo Jesucristo.
Envía a mi tu Espíritu,
Que este año todo lo que yo viva
Te lo ofrezca yo a ti,
Que Tú lo santifiques
Como ofrenda viviente,
No quiero separarme
Nunca, nunca de Ti.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Gracias Dios


Antier se celebró el dia de acción de gracias ó Thanksgiving en los Estados Unidos, donde resido.  Y me dispuse a dar gracias a Dios, entre otras cosas por Jesús, por María y por mi angel guardian.  Le di las gracias por muchas cosas, pero me puse a pensar que más allá de los problemas ó enfermedades que nos acechen, si aún estamos vivos, la vida es en si un gran regalo, no importa en que condiciones estemos.  Solía decir que mientras estemos vivos hay esperanza, y a veces se me olvida, pero antier lo recordé.  "No hay mal que por bien no venga," dice un dicho popular y es verdad pues Dios puede darnos un bien mayor o convertir algo que pensamos que nos hace mal en una gran bendición.  No se que me depare el destino, y aunque tengo una gran curiosidad por ello, lo seguro es que Dios siempre estará ahí para mostrarme el camino, para hacer que sonría a pesar de todo, y a recordarme que siempre hay más cosas por las que dar las gracias, como dice una canción, aunque le voy a cambiar, Dios siempre nos da más cosas para sonreir que para llorar.  Y como dice la biblia hay un tiempo para todo, tiempo para reir y tiempo para llorar, y si también, tiempo para dar gracias.

viernes, 2 de octubre de 2015

A Mi Angel de la Guarda



Angel,
Servidor de Dios
Asignado a cuidarnos.
Das gloria a Dios

A toda hora,
Liberas del peligro

Al alma.
Angel,
Si tú has de guiarme
No dejes pierda el camino,

Guardame de todo pecado,

Da luz a  mis pensamientos,

Asisteme en mis palabras,
Previeneme de mis actos,
Aleja el mal
De mi casa,
Como Dios te ha encomendado.
Angel,


Angel de la Guarda 

Ruega por mi

Lucha el combate
Contra el enemigo de alma
Y asi pueda ser llevada

A la hora por Dios señalada
A contemplar a Jesús:
Amor que da vida al alma.



Afectos y Súplicas - Practica de Amar Jesucristo - Despues de Capo I

  




¡Oh Jesucristo!, treinta y tres años pasaste de sudores y fatigas, diste sangre y vida para salvar a los hombres, y, en suma, nada perdonasteis para haceros amar de ellos. ¿Cómo, pues, puede haber hombres que aún no te amen? ¡Ah, Dios mío! que entre estos ingrato me encuentro yo. Confieso mi ingratitud, Dios mío, ten compasión de mí.  Te ofrezco este ingrato corazón ya arrepentido. Sí, me arrepiento sobre todo otro mal, querido Redentor mío, de haberte despreciado.  Me arrepiento y te amo con toda mi alma.
  Alma mía, ama a un Dios sujeto como reo por ti, a un Dios flagelado como esclavo por ti, a un rey hecho rey de burlas por ti, a un Dios, finalmente, muerto en cruz como malhechor por ti.  
  Sí, Salvador y Dios mío, te amo, te amo; recordadme siempre cuanto por mí padeciste, para que nunca me olvide de amarte.
  Cordeles que ataron a Jesús, átenme tambiên con El; espinas que coronaron a Jesús, heridme de amor a El; clavos que clavaron a Jesús, clavadme en la cruz con El; para que con El viva y muera.
  Jesús mío, yo quiero amarte siempre.  Amado Salvador mío; sálvame, estréchame contra vos y no permistas que vuelva jamás a perderte.  
  ¡Oh, María, Madre de mi Salvador y refugio de pecadores!, ayuda a este pecador que quiere amar a Dios y a ti se encomienda: por el amor que le tienes a Dios, ven en mi ayuda.