domingo, 20 de septiembre de 2026

Una parábola

 Hoy el Evangelio se trató de la parábola del dueño de una viña que manda contratar trabajadores para su viña a distintos horas del día.  Al final a todos les paga un denario.  Los que llegaron a trabajar primero se molestan con el dueño de la viña.  A lo que él responde que ellos aceptaron un denario de paga y que porque se enojan si él es bueno.  Y así es el Reino de los cielos dice Jesús:  los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros.  El diácono nos explica que quizas nosotros nos sentimos indignos de trabajar para la viña del Señor.  Pero que Dios mismo nos dice que sus caminos no son nuestros caminos.  Y si Él nos está pidiendo que trabajemos para su Reino es porque Él así lo desea.  Escuché también que Jesús en la última cena nos dice que Él conoce a los que escogió.  Entre ellos Pedro que estaba a punto de negarlo 3 veces, Judas quien lo traicionaría, y todos sus díscipulos lo hiban a dejar solo en su crucifixión, excepto por Juan.  Si Jesús los escogió es por lo que podía hacer en ellos, no por lo que ellos sabían.  Y dice Jesús: gracias Padre porque has elegido dar a saber tus cosas a los sencillos y humildes.  Así que si te sientes indigno para lo que Dios te está llamado piensalo otra vez, quiza te escogió precisamente por eso para trabajar en ti y que Jesús sea gloriado en tí y no seas tú el que reciba gloria, como nos dice San Pablo.

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