viernes, 3 de junio de 2016

Carta de Santiago 2:12-26

Carta de  Santiago 2:12-26

12 Hablen y actúen como quienes deben ser juzgados por una Ley que nos hace libres.
13 Porque el que no tiene misericordia será juzgado sin misericordia, pero la misericordia se ríe del juicio.
14 ¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo?
15 ¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana desnudos o sin el alimento necesario,
16 les dice: «Vayan en paz, caliéntense y coman», y no les da lo que necesitan para su cuerpo?
17 Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta.
18 Sin embargo, alguien puede objetar: «Uno tiene la fe y otro, las obras». A ese habría que responderle: «Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe»
19 ¿Tú crees que hay un solo Dios? Haces bien. Los demonios también creen, y sin embargo, tiemblan.
20 ¿Quieres convencerte, hombre insensato, de que la fe sin obras es estéril?
21 ¿Acaso nuestro padre Abraham no fue justificado por las obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
22 ¿Ves como la fe no estaba separada de las obras, y por las obras alcanzó su perfección?
23 Así se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó en Dios y esto le fue tenido en cuenta para su justificación, y fue llamado amigo de Dios.
24 Como ven, el hombre no es justificado sólo por la fe, sino también por las obras.
25 ¿Acaso Rahab, la prostituta, no fue justificada por las obras, cuando recibió a los mensajeros y les hizo tomar otro camino?
26 De la misma manera que un cuerpo sin alma está muerto, así está muerta la fe sin las obras.

Dios es misericordioso para con nosotros y nos pide ser misericordiosos con los demás.  Asi como El nos ha amado debemos amar a los demás, pues la misericordia, como la entiendo, es una manifestación de amor hacia el prójimo.  Además debemos tener en cuenta que ser misericordiosos es una forma de vivir nuestra fe, pues al amar al prójimo, estamos demostrando nuestro amor por Jesucristo, que es Dios, que quiere ser amado asi.  Jesús se nos esconde en los necesitados ya sea de necesidad espiritual o corporal, y quiere que ayudemos a sus "hermanos menores".  Amar al prójimo como El nos ha amado, El, que dió su vida por nosotros.  Así es como quiere que actuemos.  A continuación una lista de las obras de misericordia que nos da la iglesia. Hagamos así y seamos amigos de Dios. Y recordemos que los que sean misericordiosos alcanzaran misericordia y como el amor borra una cantidad de pecados.






OBRAS CORPORALES DE MISERICORDIA
1. Dar de comer al hambriento
2. Dar de beber al sediento
3. Dar posada al necesitado
4. Vestir al desnudo
5. Visitar al enfermo
6. Socorrer a los presos
7. Enterrar a los muertos


OBRAS ESPIRITUALES DE MISERICORDIA
1. Enseñar al que no sabe
2. Dar buen consejo al que lo necesita
3. Corregir al que está en error
4. Perdonar las injurias
5. Consolar al triste
6. Sufrir con paciencia los defectos
de los demás
7. Rogar a Dios por vivos y difuntos

viernes, 27 de mayo de 2016

La Imitación de Cristo, Oración para los malos pensamientos

Libro III
Capítulo XXVI 
Oración para los malos pensamientos. 

Señor, no te alejes de mí: Dios mio, mira en mi favor, que se han levantado contra mí vanos pensamientos y grandes temores, que afligen mi ánima. ¿Cómo pasarê sin lesión? ¿Cómo los destruirê? 

Yo irê (dice Dios) delante de tí, y humillarê los soberbios de la tierra, abrirê la puerta de la cárcel, y revelarte he los secretos de las cosas escondidas. 

Hazlo así, Señor, como lo dices, y huyan de tu presencia todos los malos pensamientos. Esta es mi esperanza y singular consolación confiar de tí, y llamarte de todas mis entrañas, y esperar en paciencia tu consolación. 






miércoles, 25 de mayo de 2016

La Imitación de Cristo - Cómo Debemos Tener Paciencia con Humildad


Libro Segundo
Capitulo 2
Cómo Debemos Tener Paciencia con Humildad


No tengas en mucho quien es por tí o contra tí; mas ten cuidado que sea Dios contigo en todo lo que haces. Ten buena conciencia, y Dios te defenderá. Al que Dios quiere ayudar no le podrá dañar la malicia de alguno. 

Si tú sabes callar y sufrir, sin duda verás el favor de Dios. El sabe bien el tiempo y la manera de librarte; y por esto te debes ofrecer a él en todo. A Dios pertenece ayudar y librar de toda confusión. Algunas veces conviene para nuestra humildad que otros sepan nuestros defectos, y los reprendan. Cuando el hombre se humilla por sus defectos, entonces fácilmente aplaca y mitiga los otros, y satisface a los que están airados con él.

Dios defiende y libra al humilde, y al humilde ama y consuela: al humilde se inclina, y al humilde da grande gracia, y después de su abatimiento lo levanta a la honra. Al humilde descubre sus secretos, y le trae dulcemente a sí, y le convida. El humilde, recibida la injuria y afrenta, está en mucha paz; porque está en Dios, y no en el mundo. No pienses haber aprovechado algo, si no te estimas por el más bajo de todos.




lunes, 25 de abril de 2016

Te Presiento



Si, te presiento
En el murmullo
De la voz del viento
En el aroma
De la flor que se abre
En el rayo de luz
Y hasta en la lluvia
Presente estas
En la sonrisa
Del que está a mi lado
En la homilía
Del domingo en la misa
Y en mi vida

siempre estas presente.

sábado, 23 de abril de 2016

Salmo 139 y Tú Me Conoces de la Hermana Glenda


SALMO 139
Del maestro de coro. De David. Salmo.
Señor, tú me sondeas y me conoces
2 tú sabes si me siento o me levanto;
de lejos percibes lo que pienso,
3 te das cuenta si camino o si descanso,
y todos mis pasos te son familiares.
4 Antes que la palabra esté en mi lengua,
tú, Señor, la conoces plenamente;
5 me rodeas por detrás y por delante
y tienes puesta tu mano sobre mí;
6 una ciencia tan admirable me sobrepasa:
es tan alta que no puedo alcanzarla.
7 ¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu?
¿A dónde huiré de tu presencia?
8 Si subo al cielo, allí estás tú;
si me tiendo en el Abismo, estás presente.
9 Si tomara las alas de la aurora
y fuera a habitar en los confines del mar,
10 también allí me llevaría tu mano
y me sostendría tu derecha.
11 Si dijera: «¡Que me cubran las tinieblas
y la luz sea como la noche a mi alrededor!»,
12 las tinieblas no serían oscuras para ti
y la noche será clara como el día.
13 Tú creaste mis entrañas,
me plasmaste en el seno de mi madre:
14 te doy gracias porque fui formado
de manera tan admirable.
¡Qué maravillosas son tus obras!
Tú conocías hasta el fondo de mi alma
15 y nada de mi ser se te ocultaba,
cuando yo era formado en lo secreto,
cuando era tejido en lo profundo de la tierra.
16 Tus ojos ya veían mis acciones,
todas ellas estaban en tu Libro;
mis días estaban escritos y señalados,
antes que uno solo de ellos existiera.
17 ¡Qué difíciles son para mí tus designios!
¡Y qué inmenso, Dios mío, es el conjunto de ellos!
18 Si me pongo a contarlos,
son más que la arena;
y si terminara de hacerlo,
aún entonces seguiría a tu lado.
19 ¡Ojalá, Dios mío, hicieras morir a los malvados
y se apartaran de mí los hombres sanguinarios,
20 esos que hablan de ti con perfidia
y en vano se rebelan contra ti!
21 ¿Acaso yo no odio a los que te odian
y aborrezco a los que te desprecian?
22 Yo los detesto implacablemente,
y son para mí verdaderos enemigos.
23 Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior;
examíname y conoce los que pienso;
24 observa si estoy en un camino falso
y llévame por el camino eterno.


viernes, 1 de abril de 2016


Alguna vez me preguntaron por mi fe, no recuerdo la pregunta, pero si la respuesta.  Dije que mi fe me daba la esperanza de volver a ver a mis seres queridos otra vez en el cielo.  Y es que si Jesús esta vivo, también lo están todos aquellos que creyeron en El.  Y algún día resucitarán a la vida eterna, aunque algunos ya gozan en la gloria de Dios.  Recuerdo que de niña me daba miedo dormir, pensaba que tal vez no volvería a despertar y me espantaba la idea de ya no existir, aún no comprendía la Pascua, aún no tenía fe.  Así que no fue hasta que comprendí que si moría no dejaría de existir, que aprendí a dormir tranquila.