Ya estamos cerca.
"14 Y la Palabra se hizo carne
y habitó entre nosotros."
Aroma de Luz...La Tierra Sonríe Floreciendo...
La muerte no quería creer en sus propios oídos cuando se le informó que su dominio universal estaba a punto de terminar.
A pesar de que se reconocía como la más indestructible de todas las criaturas, le habría gustado un poco de parte del Arcángel mensajero. No era la última de las siervas de Dios, más aún. Su papel en los planes del Creador era fundamental.
«Y seguirá siéndolo», le había garantizado el mensajero celestial, «por todas las criaturas vivientes, excepto por el hombre».
«¿Por qué?», le había preguntado la Muerte, «se hará inmortal?».
«No hagas demasiadas preguntas... tú no entenderías».
Fue en este punto que la muerte se ofendió gravemente. ¡Que además de hacer un trabajo infame, se la juzgara imbécil, no podía tolerarlo!
No le importaba ser un perdedor, su trabajo le resultaba ingrato, pero ¿cómo iba a pasar la metamorfosis?
Le bastó una mirada circular sobre la superficie de la Tierra para localizar el punto. Quizás nadie, delante de la cueva de Belén, experimentó mayor asombro que la Muerte. Sin embargo, ahora que lo tenía delante, el proyecto le parecía claro y de una increíble sencillez: aquel trozo de carne, por el solo hecho de ser vida, era ya su presa. La Muerte deseaba entonces que el Creador hubiera elegido otro camino para no ser cuestionada.
Pero fue entonces cuando, del sueño profundo en que estaba inmerso, el Niño le sonrió.
Y la Muerte se sintió vencida y comprendió cómo sería vencida: por un amor tan intenso que precisamente a través de ella pasaría, para demostrar al universo su poder y su inmensidad.
- Piero Gribaudi -
Da: Fiabe della Notte Santa, Effatà Casa editri
Traducido con www.reverso.net
En la audiencia general del día de hoy, el Papa nos invita a estar vigilantes, a estar atentos a nosotros mismos, entiendo, que es vigilar nuestros pensamientos, nuestro sentir, que es ahí por donde puede entrar el maligno. Pasa muchas veces, que caemos en la comodidad de creer que ya estamos "salvos", que hemos cambiado lo suficiente y que no caeremos más, pero es ahí, nos dice el Santo Padre, cuando el maligno aprovecha porque estamos distraidos, porque no estamos cuidando de nuestra alma. Me recuerda un capitulo del programa aplicación "The Chosen", en este episodio nos muestra a una Maria Magdalena que vuelve a ser influenciada por el maligno, pero regresa a Jesús, arrepentida, y El la recibe con un fuerte abrazo. Entonces, no hay que bajar la guardia y si caemos, regresar al Sacramento de la Reconciliación, que es Jesús nos espera con los brazos abiertos para perdonarnos. Enseguida está el resumen que leyó el Papa Francisco en español en su audiencia:
Queridos hermanos y hermanas:
Estamos llegando al final del ciclo de catequesis sobre el discernimiento. Una actitud esencial para que el proceso de discernimiento llegue a buen término es la vigilancia, saber lo que pasa dentro de nosotros. Jesús insiste mucho en que los discípulos permanezcan vigilantes, que no se duerman ni estén demasiado seguros de sí mismos, sino que estén atentos, porque el mal espíritu —como acabamos de escuchar en la lectura del evangelio— siempre aprovecha las ocasiones para “entrar en nuestra casa”, para meterse dentro del corazón y alejarnos del Señor.
Podríamos preguntarnos, ¿cuándo le dejamos la puerta abierta al mal espíritu? Por ejemplo, cuando confiamos más en nosotros mismos que en la gracia de Dios, o cuando nos distraemos y nos olvidamos de esperar al Señor. También cuando nos acomodamos y dejamos de ayudar a las personas que nos necesitan. Por eso, no basta hacer un buen discernimiento y tomar buenas decisiones. Es necesario estar atentos, como el centinela de la mañana. Vigilar qué pasa dentro de nosotros, porque vigilar es signo de sabiduría y, sobre todo, de humildad, que es el gran camino de la vida cristiana.
Castellano: "¿No estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estas bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estas en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa? "
Nahuatl: ¿Kuix amo nikan nika nimonantsin ¿Kuix amo noseualotitlan, nekauyotitlan in tika ¿Kuix amo neuatl in nimopakkayelis Kuix amo nokuixanko nomamaluasko in tika ¿Kuix ok itla in motech moneki
Nota: Tomado de la página de Catolicidad en Facebook.
Hoy fue el tercer Domingo de Adviento, El cual se conoce como Gaudete y significa regocijars, es decir que debemos alegrarnos porque ya está cerca el Nacimiento de Jesús. Y cómo es possible esto ante las vicisitudes de la vida? nos decía el sacerdote que solo podemos regocijarnos si vivimos en la esperanza de la vida eterna, si vivimos una vida en Cristo Jesús. Y nos recordó una de mis citas biblicas favoritas:. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Es decir, si dejamos entrar a Cristo en nuestros corazones, mantendremos viva nuestra alegría y esperanza ante cualquier circunstancia de la vida, es parte de la fe. Confieso que sufro un poco de ansiedad, pero cuando me siento intranquila me repito que debo de mantener la fe, esto me calma y si, la fe mueve montañas. Regocijemonos y aprendamos a esperar con alegría el Nacimiento de Jesús, quien quizo nacer en una noche fría y obscura en un pequeño pesebre, pues el vino a iluminar las tinieblas de nuestras vidas y a ataviarnos con su amor.
Ayer teminamos, bueno realmente terminó mi hermana de arreglar el nacimiento del Niño Dios (Jesús) en nuestra casa. También escuché que el Papa nos pidió regresar a lo pequeño del pesebre. A recordar que Jesús quizo nacer ahí, en un pesebre, entre animales de granja y fue recostado sobre paja. Y recordé las navidades de mi infancia en México. En aquel entonces, uno de mis tíos que vivía con nosotros, hacia un viaje al cerro, no se si en bicicleta o a pie a cortar cedro. Sí, en vez de cortar un arbolito de Navidad, cortaba cedro. Con ese cedro y con alambre, ya en la casa, construía el nacimiento del Niño Dios. Y lo adornaba con escarcha y luces navideñas. Teniamos, y aún se conserva en México un pequeño Niño Dios antiguo que había pertenecido a mi abuelita. Cuando veíamos el nacimiento del Niño Dios sabiamos que la Navidad estaba cerca. En la vispera de la Navidad, osea, en Nochebuena, llegaban los padrinos del Niño Dios, cargados de bolo para los niños. Rezabamos el rosario, cantabamos y los padrinos "acostaban" al Niño Dios, es decir, lo acostabana en una cama especial para El. Al final nos acercabamos a besar al Niño Dios con una velita en las manos y de rodillas. Al terminar el rosario, los padrinos del Niño Dios repartían el bolo. Era nuestra Navidad! En lugar de juguetes recibiamos una bolsa repleta de cacahuates, naranja, paletas, dulces, galletas, etc. Y me parece que en alguna ocasión partimos una piñata. Era tradición también "levantar" al Niño Dios, con un rosario, me parece que en Febrero, no había una fecha exacta. Ahora que vivo en Estados Unidos, hacemos el nacimiento del Niño Dios y lo levantamos y acostamos con su rosario, aunque es un pequeña celebración entre familia y sin padrinos. El Niño Dios fue un regalo a mi papá de un compañero de trabajo hace años. Al principio no le haciamos su nacimiento o Belén, como lo llaman en otros paises, pero un día una visita de México se ofreció a hacer le nacimiento y desde entonces, hemos procurado hacerlo cada año, aunque su levantada y acostada siempre se la hacemos al Niño Dios. Ojala y los mexicanos que hemos emigrado a otros paises no perdamos las costumbres navideñas y de adviento como son la posadas mexicanas. Aquí en mi parroquia las celebran cada año. Les deseo que esta Navidad recuerden el sentido de la Navidad que es Jesucristo mismo, que no dejemos de invitar a Jesús a la celebración, ya que su cumpleaños la Navidad, el nacimiento de Jesús. Les dejo una foto del nacimiento de mi casa. En la foto se ve el Niño Dios sentado, pero en realidad, lo tapamos con un velo hasta Navidad. Abajo en el centro esta su camita.
Hoy es el Segundo Domingo de Adviento. El Evangelio de hoy nos habla sobre San Juan Bautista, que nos llama al arrepentimiento de nuestros pecados para prepararnos para la venida de Jesús, para el reino de los cielos. Nos decía el sacerdote que no debemos confundir el remordimiento con el arrepentimiento. El remordimiento nos hace sentir mal por nuestros culpas, pero no dura mucho tiempo. En cambio, si nos encontramos realmente arrepentidos, tendremos un cambio en nuestra manera de pensar, tendremos una verdadera conversión del corazón. Y cambiaremos nuestra forma de actuar alejandonos de nuestros pecados. Por esto San Juan Bautista nos llama al arrepentimiento. Debemos entonces arrepentidos acercarnos a la fuente de gracia que es Jesucristo y confesar nuestros pecados en el confesionario. Recordemos también lo que declaramos en el acto de contricción, donde prometemos: "alejarme de las ocasiones de pecar, confesarme y cumplir la penitencia...". Y asi recibiremos a Jesús con un corazón digno de El.
Hoy también fue mi turno de leer la primera Lectura en donde el profeta Isaias nos habla de una bella promesa cuando venga Jesús, entre otras cosas que el león y el caballo paceran juntos. Es decir la paz que puede venir solo en presencia de Jesús. Con la esperanza de ésta paz les dejó un pequeño cuadro que pinté hace unos años y que exemplifica la paz que puede venir a nuestros corazones si tenemos una verdadera conversión y dejamos que Jesús sea quien reine en nuestras vidas: es un cordero al lado de un león, bajo una estrella, que bien podría ser la estrella de Belén.