viernes, 27 de febrero de 2026

Tentación

 Acabo de escuchar a un sacerdote que dice cuando llegue la tentación, defiendete, si se te acaban los argumentos tan solo di; "Yo valgo más que esto".

Deus Caritas Est - 13

 Jesús ha perpetuado este acto de entrega mediante la institución de la Eucaristía durante la Última Cena. Ya en aquella hora, Él anticipa su muerte y resurrección, dándose a sí mismo a sus discípulos en el pan y en el vino, su cuerpo y su sangre como nuevo maná (cf. Jn 6, 31-33). Si el mundo antiguo había soñado que, en el fondo, el verdadero alimento del hombre —aquello por lo que el hombre vive— era el Logos, la sabiduría eterna, ahora este Logos se ha hecho para nosotros verdadera comida, como amor. La Eucaristía nos adentra en el acto oblativo de Jesús. No recibimos solamente de modo pasivo el Logos encarnado, sino que nos implicamos en la dinámica de su entrega. La imagen de las nupcias entre Dios e Israel se hace realidad de un modo antes inconcebible: lo que antes era estar frente a Dios, se transforma ahora en unión por la participación en la entrega de Jesús, en su cuerpo y su sangre. La « mística » del Sacramento, que se basa en el abajamiento de Dios hacia nosotros, tiene otra dimensión de gran alcance y que lleva mucho más alto de lo que cualquier elevación mística del hombre podría alcanzar.


Deus Caritas Est - 12

  Cuando Jesús habla en sus parábolas del pastor que va tras la oveja descarriada, de la mujer que busca el dracma, del padre que sale al encuentro del hijo pródigo y lo abraza, no se trata sólo de meras palabras, sino que es la explicación de su propio ser y actuar. En su muerte en la cruz se realiza ese ponerse Dios contra sí mismo, al entregarse para dar nueva vida al hombre y salvarlo: esto es amor en su forma más radical. Poner la mirada en el costado traspasado de Cristo, del que habla Juan (cf. 19, 37), ayuda a comprender lo que ha sido el punto de partida de esta Carta encíclica: « Dios es amor » (1 Jn 4, 8). Es allí, en la cruz, donde puede contemplarse esta verdad. Y a partir de allí se debe definir ahora qué es el amor. Y, desde esa mirada, el cristiano encuentra la orientación de su vivir y de su amar.

Deus Caritas Est - 10

 El eros de Dios para con el hombre, como hemos dicho, es a la vez agapé. No sólo porque se da del todo gratuitamente, sin ningún mérito anterior, sino también porque es amor que perdona. Oseas, de modo particular, nos muestra la dimensión del agapé en el amor de Dios por el hombre, que va mucho más allá de la gratuidad. Israel ha cometido « adulterio », ha roto la Alianza; Dios debería juzgarlo y repudiarlo. Pero precisamente en esto se revela que Dios es Dios y no hombre: « ¿Cómo voy a dejarte, Efraím, cómo entregarte, Israel?... Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraím; que yo soy Dios y no hombre, santo en medio de ti » (Os 11, 8-9). El amor apasionado de Dios por su pueblo, por el hombre, es a la vez un amor que perdona. Un amor tan grande que pone a Dios contra sí mismo, su amor contra su justicia. El cristiano ve perfilarse ya en esto, veladamente, el misterio de la Cruz: Dios ama tanto al hombre que, haciéndose hombre él mismo, lo acompaña incluso en la muerte y, de este modo, reconcilia la justicia y el amor.

jueves, 26 de febrero de 2026

Introspección

 


Se que no debería hablar tanto de mi, puesto que este blog fue creado justo para eso, para dejar de mirarme a mi y mirar más a Dios.  Sin embargo, considero que mi caminar en ésta vida puede ayudar a alguien que se encuentre en el mismo tramo que yo.  ¿Por qué digo esto?  Porque se que hay muchas personas que no logran perdonarse a si mismas, que creo que es el porque de mis dudas y mis tristezas. Y veia ayer en un corto del programa The Chosen, cuando Jesús le decía a Juan: no necesitas perdonarte, Yo te perdono.  Me dieron ganas de llorar.  Comprendí que ese es mi problema, querer perdonarme a mi misma, pero como soy humana y llevandome bajo pretextos humanos, es dificil perdonarme porque asoció mis pecados con lastimar a Jesús y eso me llena de tristeza.   Y sin embargo ahí está Jesús en el confesionario, perdonandonos cuando caemos, cuando tomamos un camino equivocado.  Él, que siempre nos reafirma: no temas, cómo puedes temer sí Yo te amo, sí yo te justifico.   Y sí Él nos perdona, quién soy yo para cuestionarlo.   Hace años mi sentimiento de culpa me hacia llorar cuando miraba a Jesús crucificado.  Era demasiado para mi, comprendía que Él habia muerto por mi, pero no comprendía que era por el amor tan grande que siente por mi, por ti.  Ahora aún tengo dudas, a veces, por mi salvación, cuando me gana mi comprensión humana y no veo con los ojos de Jesús. y es que a sus ojos todos somos dignos, todos somos amados con un amor que sobrepasa todo entendimiento humano, todos merecemos ser salvados.  No importa lo que hayamos hecho o dejado de hacer, Él nos ama, con un amor divino, inmesurable, y si nos arrepentimos con el corazón, Jesús siempre perdona.  Una vez me comentó un sacerdote que yo no creía en la misericordia de Dios.  Esto porque confesé que a veces me gustaría morir para dejar de pecar.  No se si él tenía razón.  Lo que si se es que Jesús, que es Dios, me ama por encima de mis pecados y que Él ya pagó un precio muy alto para mi redención.  Entonces, por que temer? Aún sin comprenderlo, ahora se que no debe haber temor por mi salvación.  Leía también, que en el amor no hay temor, porque el amor borra el temor.  Por qué?  Porque el que ama no lastima a la persona amada, entonces no hay nada porque temer.  Además que también está escrito que el amor borra una gran cantidad de pecados.  Ojala y Dios nos conceda amarlo por sobre todas las cosas y  lleguemos al final de nuestros días, como dice una canción secular: con una sonrisa en los labios.  Y recordemos que si amamos a Dios es porque Él nos amó primero.

martes, 24 de febrero de 2026

Por México

 Dios mio

Santisima Trinidad

Oye mi ruego

Ten piedad de mi México

Te ruego

Que vuelva a reinar la paz

Que reine Cristo

Protege a las familias

A sus hijos

Que terminen bloqueos y balaceras

Que no se mescle el cielo con el humo

Que sean las plegarias las que se alzen al cielo

Se que no soy la única que te lo pide

Escuchanos Señor

Se Tú nuestro refugio

Trae consuelo, trae paz, trae alegria.

Amén.

lunes, 23 de febrero de 2026

Dudas


Señor Jesús:

De pronto sobrevino la duda.

Dime Señor,

Si después de todo lo vivido

Y de todo lo que me has perdonado,

Si debo tener dudas

Después de tanto amor que me has demostrado.

Has venido a mi encuentro mientras lloro,

Has secado mis lágrimas y he sentido tu consuelo,

Has perdonado todos mis pecados,

Has venido a mi auxilio en los problemas cotidianos.

Y aún asi aún dudo

Que si encontraré cielo a mi partida,

Y Tú me dices:

Solo mira Mi cruz,

No es por tus meritos que llegarás al cielo

Es por mi amor plasmado en esa cruz

Morí por Ti y después resucité,

Si te arrepientes y crees en mi

Veraz la gloria y Yo vendré a tu encuentro

No dudes y confía

Confía en mi amor

Y si llegarás a caer

Ten por seguro te levantaré

Solo quiero tu corazón arrepentido

Y que ames a Tu Dios

Con toda tu alma, todas tu mente, todo tu corazón, todas tus fuerzas,

Y a tu prójimo como Yo te he amado.

No dudes más, solo escucha mi voz

decir: Te amo.