Este domingo el diacono nos hizo dos preguntas. Primero nos preguntó si queremos ser santos. Dijo que es una preguntas cuya respuesta debería ser "si", pero que es algo que la mayoría no contemplamos, y se lo dejamos a los sacerdotes. En cambio dice si nos pregunta si queremos ser felices, todos sonreímos. Pero nos dice que para alcanzar la felicidad que nos ofrece Dios, enotnces podemos ver las bienaventuranzas:
"Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran, porque serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierrra.
Dichosos los que tiene hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Dichosos los misericordioss porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos".
Es decir que para encontrar la felicidad es necesario buscar la santidad, no la felicidad que nos ofrece este mundo sino la que nos ofrece Dios. Recuerdo ahora a un santo que San Juan Pablo Segundo llamó el santo de las bienaventuranzas. Se trata de San Pier Giorgio Frassati, quien ha sido canonizado hace poco. El, busco la felicidad en la santidad. Era miembro de todas las organizaciosn de su parroquia, inlcuyendo San Vicente De Paul, que se dedica a ayudar a los pobres. Y no solo les llevaba alimento y sustendo material sino también espíritual, pues a todos regalaba una copia de "La Imitación de Cristo.". Asi que si queremos ser felices empezemos por tratar de parecerdnos a Jesús y vivir las bienaventuranzas.

