viernes, 3 de abril de 2026

Consideraciones y afectos sobre la Pasión - S. Alfonso María de Liguori

 Ecce rex tuus venit tibi mansuetus sedens super asinam, et pullum filium subiugalis (Matth. XXI, 5). 

Nuestro Redentor, acercándose ya el tiempo de su Pasión, parte desde Betania para entrar en Jerusalén. Consideremos aquí la humildad de Jesucristo al querer entrar en aquella ciudad sobre un asno, aquel que es el rey del cielo. 

Oh Jerusalén, he aquí tu rey como a ti viene humilde y manso. No temas que él venga para reinar sobre ti y para apoderarse de tus riquezas, mientras que todo amor y piedad viene para salvarte y darte la vida con su muerte. Mientras tanto, aquel pueblo que ya hacía tiempo que lo veneraba por los milagros y especialmente por el último hecho de la resurrección de Lázaro, va a su encuentro. Otros esparcen sus ropas en el camino por donde él pasa, y otros esparcirán ramas de árboles para honrarlo. ¡Oh, quién hubiera dicho entonces que aquel Señor recibido con tantos honores debía aparecer allí dentro de pocos días como condenado a muerte con una cruz en el hombro! 

Mi querido Jesús, entonces queríais hacer esta entrada tan gloriosa, pues cuanto mayor fue el honor que recibisteis, tanto más ignominiosa fuese vuestra Pasión y muerte. Las alabanzas que ahora os da esta ingrata ciudad, dentro de pocos días la canará en injurias y maldiciones. 

Ahora te dicen: Hosanna filio David, benedictus qui venit in nomine Domini (Matth. XXI, 9): Gloria a ti, Hijo de David, que seas bendecido siempre, porque vienes por nuestro bien en el nombre del Señor. Y luego levantarán las voces diciendo: Tolle, tolle, crucifigeum: Pilato, dirán, toglici ante los ojos este telón, pronto lo crucificarán y no dejaremos que se vea más. 

Ahora se despojarán de sus ropas, y luego os despojarán de las vuestras para flagelaros y crucificaros. Ahora cogerán las palmeras para ponerlas debajo de vuestros pies, y luego tomarán ramas de espinas para cortaros la cabeza. Ahora os dan muchas bendiciones, y luego os dirán muchas contumelías y blasfemias. Venes tú, alma mía, y dile con afecto y gratitud: Benedictus qui venit in nomine Domini. - Amado mi Redentor, sé bendecido siempre, pues has venido a salvarnos; si no vinieras, todos nosotros estaríamos perdidos. Et ut appropinquavit, videns civitatem, flevit super illam (Lucas XIX, 14).

Jesús, cuando estuvo cerca de aquella ciudad infeliz, la miró y lloró, considerando la ingratitud y la ruina de ella. - Ah, mi Señor, mientras lloráis entonces sobre la ingratitud de Jerusalén, lloráis aún sobre mi ingratitud y sobre la ruina de mi alma. Amado mi Redentor, vosotros lloráis al ver el daño que yo mismo me he hecho en desquitaros de mi alma y en obligaros a condenarme al infierno, después de que hayáis muerto para salvarme; dejad llorar a mí, pues solo a mí me toca llorar, Considerando el mal que os he hecho al ofenderos y separarme de vosotros después de que me habéis amado tanto! 

Padre Eterno, por aquellas lágrimas que vuestro Hijo derramó entonces sobre mí, dadme dolor de mis pecados. Y vosotros, oh amoroso y tierno Corazón de mi Jesús, tened piedad de mí, mientras que yo aborrezco sobre todo mal los detestos que os he dado, y resuelvo no amar a nadie más que a vosotros. Cuando Jesucristo entró en Jerusalén, después de haberse esforzado todo el día en predicar y curar enfermos, al caer la tarde no había quien le invitara a descansar en su casa. casa: para que él se viera obligado a retirarse de nuevo a Betania. Mi dulce Señor, si los otros te rebajan, yo no te rebajaré. Ya hubo un tiempo en que yo fui ingrato y os despedí de mi alma; pero ahora aprecio más estar unido con vosotros que poseer todos los reinos del mundo. Dios mío, ¿quién me separará de tu amor?

lunes, 30 de marzo de 2026

Flores moradas

 Hay en mi jardín unos árboles de ornato que florecen con espigas de flores moradas cada año.  No se como se llama.  Este año mi hermano pidió a mi hermana no podarlos. Entonces, los árboles se encuentran ahora verdes, pero sin flores.  Las espigas del año pasado aún se están en los árboles, pero secas, me parece que aún con semillas dentro.  Y pensaba que así pasa con nuestra alma, tenemos que podar todo lo seco, para que aparezcan nuevas flores.  Nuestros árboles, si mal no recuerdo, aún sin podar florecen en el verano, pero no antes de que caigan las espigas ya secas.  Y a veces Dios tiene que hacer la poda por nosotros, en nuestras vidas, para que caiga todo aquello que no florece.  Por ahí leí que hay que aceptar el proceso.  Dios tiene un propósito para cada evento de nuestras vidas, y a veces ese evento es podar todo lo que ya esta seco, y a veces duele porque recordamos las flores del pasado, pero si queremos que esas flores vuelvan, hay que necesariamente, dejar ir las flores secas del pasado.

martes, 17 de marzo de 2026

Oración - Todo es Tuyo Señor

 Todo, Señor, es tuyo: mi fragilidad y mi posibilidad, mis pasos, mis intentos, mi entrega, mis caídas, mis sueños, mis miedos, mi historia, mi futuro, mi presente, mi cuerpo, mi mente, mi fe, mis deseos, mis palabras, mi mirada, mis manos, mis pies.

Todo, Señor, es tuyo y a Ti lo torno porque bien conozco mi debilidad y conozco también tu inmenso amor, tu misericordia, tu paciencia, tu espera, tu entrega.

Dame, Señor, tu amor y gracia, que esto me basta para vivir el hoy, para perdonarme mis fallos, para confiar en Ti, para agradecer mi vida y la de la gente querida, para esperar sin desesperar, para ser y estar hoy aquí, sin máscaras, sin huir, sin prisas, sin miedo, sin otra cosa que el corazón sabiéndose amado en Ti. Amén.


De blogueros con el papa

lunes, 16 de marzo de 2026

Ceguera Espiritual

 Este domingo el Evangelio relata el encuentro de Jesús con el ciego de nacimiento.  El sacerdote nos dijo que este relato  hace preguntarnos si hemos estado ciegos a los más necesitados a nuestro alrededor.  Nuestro encuentro con Jesús debe hacer eso abrirnos los ojos a las necesidades de los demás.  También nos recuerda  no ser como los fariseos, que eran ciegos aunque veian, es decir, que se habian hecho un Dios a su medida, sin realmente seguir los mandamientos de Dios, y sin aceptar a Jesús como el Mesias.  Pidamos a Dios que nos quite la ceguera espiritual y veamos en donde no estamos siguiendo a Jesús y en donde necesitamos abrir nuestros ojos a las necesidades de nuestro prójimo, no solo materiales, pero espirituales y emocionales.





lunes, 9 de marzo de 2026

La Samaritana

 Arrivo al pozo

Con todas mis cargas y mis caidas

Y llegas Tú

Y de pronto me haces ver el fondo de mi alma

Que sedienta te ha encontrado

Y esta tierra seca dentro de mi

Pide Tu agua

Me ofreces agua viva

Y rellenas mis grietas

Y vuelve a florecer ésta sierva tuya

Que te reconoce como

Su Mesias y Salvador.



La samaritana

 El Evangelio de este domingo nos cuenta el encuentro entre Jesús y la mujer samaritana.  La encuentra en el pozo a la hora del mediodía cuando sola ella va.  El le pide un poco de agua, y ella se sorprende que un judío le pida de bebe porque los judíos y los samaritanos no se dirigían la palabra y menos a una mujer.  Jesús le dice que si supiera con quien hablara ella le pediría agua, pero ella responde que no tiene con que tomar el agua del pozo.  Jesús le dice que tiene agua viva y el que tome de esa agua no tendrá más sed.  Esta agua nos dice el Diacono es el Espíritu Santo que creará ríos de agua viva en nuestro corazón, para que actuemos según la voluntad del Padre.  Jesús nos invita, die el Diacono, a probar de esta agua viva y tener una verdadera conversión.  La mujer samaritana también se enfrenta a su pasado, por un pasado que es renovado con Jesús, porque quien encuentra a Jesús no vuelve a ser el mismo.  Hoy el te dice "Yo te amo no importa lo que hayas hecho o dejado de hacer, yo te perdono, solo sigueme y no peques más".

miércoles, 4 de marzo de 2026

Nuestra Cruz

 La vida está en constante movimiento.  Y como dice un dicho popular no hay mal que dure cien años ni persona que lo aguante.  Me recuerda a una pelicula donde un chico le decía a su amiga que no comprendía porque existía el dolor.  Ella le respondió que sin el dolor tampoco existiría la compasión.  Y es verdad también que todos tenemos una cruz que llevar, unos más pesada que otros.  Y a los que la tenemos mas liviana Dios nos muestra personas para que como Simon de Cirene, les ayudemos a cargar sus cruces, aunque sea tan solo por un momento.  Y muchas veces quisieramos no tener que cargar con nuestras propias cruces, pero hay que orar como Jesús, que aunque pidió a Dios que pasara de Él la copa, sin embargo agregó: pero que no se haga mi voluntad sino la tuya.  Asi es como debemos de rezar, aceptando la voluntad del Padre, sabiendo que siempre obra para bien de las cosas que parecen mal para nosotros.  Y como ejemplo Jesús, que tuvo que morir para que nosotros tuvieramos la esperanza de la salvación y de vida eterna.  Apenas leí que el bien que Dios obra no es necesariamente para nuestra comodidad pero para nuestro bienestar espiritual.


Romanos 8:28

28 Sabemos, además, que Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio.