Ayer el sacerdote de mi parroquia dijo durante la homilia que los escritores espirituales han descrito el alma cristiana como un velero cuyas velas son impulsadas por el Espiritu Santo. Y esta analogía es hermosa, hay que dejarse impulsar por el Espiritu Santo, obrar para el reino de Dios, y avanzar sobre el mar hasta llegar al puerto que es el cielo. Orar al Espiritu Santo para que venga a nuestra alma y nos renueve. "Veni Sancte Spiritus".
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